martes, 21 de junio de 2011

Calcetines

Lo digo en serio – siguió él-. Cuando yo era pequeño, Suecia era todavía un país en el que uno se zurcía sus calcetines. Yo aprendí incluso en la escuela cómo se hacía. Luego, un día, de pronto, se terminó. Los calcetines rotos se tiraban. Nadie remendaba sus viejos calcetines. Toda la sociedad se transformó. Gastar y tirar fue la única regla que abarcaba de verdad a todo el mundo. Seguro que había quienes se empecinaban en remendar sus calcetines, pero a esos ni se les veía ni se les oía. Mientras este cambio se limitó sólo a los calcetines, quizá no tuviera mucha importancia. Pero se fue extendiendo. A final se convirtió en una especie de moral, invisible, pero siempre presente. Yo creo que eso cambió nuestro concepto de lo bueno y lo malo, de lo que se podía y lo que no se podía hacer a otras personas. Todo se ha vuelto mucho más duro. Hay cada vez más personas, especialmente jóvenes como tú, que se sienten innecesarias o incluso indeseadas en su propio país. Y ¿cómo reaccionan? Pues con agresividad y desprecio. Lo más terrible es que, además, creo que estamos sólo al principio de algo que va a empeorar todavía más. Está creciendo una generación ahora, los que son más jóvenes que tú, que van a reaccionar con más violencia aún. Y ellos no tienen el menor recuerdo de que, en realidad, hubo un tiempo en que uno se remendaba los calcetines. Un tiempo en el que no se usaban y tiraban los calcetines ni las personas.
“La quinta mujer” Henning Mankell


Y aquí sigo, aunque no lo parezca, colgando palabras de vez en cuando, y aprendiendo a remendar calcetines.

viernes, 15 de abril de 2011

DIENTES DE LECHE

Escribí esto hace poco, la última vez que vi a mi abuela.

Hoy se me ha caído el último diente de leche. En realidad, me lo ha quitado papá con su pañuelo, mientras leía el periódico, y como siempre, me ha engañado diciéndome que todavía no estaba flojo. Pero tengo el hueco.
Estoy como loca, buscando un papel bonito. No me sirve uno cualquiera, y Pedro pretendía darme uno arrancado del cuaderno: éste es un diente especial.
Encuentro uno precioso, al lado del radiador, donde los guarda mamá. Con mi mejor letra pongo la fecha de hoy y debajo mi nombre, como está mandado.
Envuelvo el colmillo, con mucho cuidado para que no se parta ni un poquito.
Ahora viene lo más difícil: se lo tengo que mandar a la abuela, que es la cliente número 1. Pero hay un problema.
No sé cuál es la dirección del Cielo.


Pienso en la abuela y me sale esto. Pienso en cuando se muera, y sólo me sale llorar de pena, y pedirle al Señor que no sufra, porque con 98 años ya le ha dado la vida para sufrir. No sé cuándo se irá, pero estoy segura de que hará un viaje sin paradas, directo al Cielo, y que allí le comprará sus dientes de leche al Niño cuando se le empiecen a caer, y hará flan de huevo el día del Santo de la Virgen y de san José, y les leerá a los ángeles nuestros cuentos con su lupa colgada del cuello. Le enseñará a María a hacer filloas, porque sino la Nochebuena no es lo mismo, y le dirá a Santiago el mejor modo de hacer licor café. No se olvidará de ningún cumpleaños, ni de los santos, ni siquiera de felicitar a Isabel, que la pobre, siendo la madre del Bautista, no sale en ningún santoral. Presumirá de bisnietos, como siempre, y cuando vaya a nacer alguno, se asegurará de que tenga sus cinco deditos en cada mano y en cada pie.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Cielo gris

A veces el cielo es amarillo, y hasta el sol parece necesitar esas gafas que tantas veces le pusimos al dibujar paisajes.
Pero en otras ocasiones todo se oscurece, y el mismo que antes atraía por su esplendor casi dorado se vuelve plomizo y gris. Da la sensación de que esa gran nube que lo cubre todo está esperando vernos desprotejidos para descargar toda su furia sobre nosotros.
Es entonces cuando busco un resquicio de luz, una esquinita a la que agarrarme para no verme aplastada por ese plomo tan pesado.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Bloguera de Sevilla

Resulta que los blogueros de Sevilla convocan un concurso en el que estoy incluída a pesar de no haber publicado desde hace tiempo.
Siempre me ha hecho ilusión ganar algo, y nunca lo he conseguido. Así que, señores, hagan sus apuestas.
A cambio, prometo intentar escribir más.

viernes, 21 de mayo de 2010

Hola, me llamo Iñigo Montoya

Sostuvo en alto el libro.
-Te lo leeré en alto. Como distracción.
-¿En él hay también deporte?
-Esgrima. Luchas. Tortura. Veneno. Amor verdadero. Odio. Venganza. Gigantes. Cazadores. Malas personas. Buenas personas. Mujeres bellísimas. Serpientes. Arañas. Dolores. Muerte. Hombres valientes. Hombres cobardes. Hombres fuertes como osos. Persecuciones. Fugas. Mentiras. Verdades. Pasiones. Milagros.
-Suena bien- repliqué.


Eso. La vida misma.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Morriña.

homesickness, du pays, saudade, heimwee, mall për atdhe, Heimweh, domotožje, туга па радзіме, الشواق, stesk po domově, enyorança, 乡思, 향수, nostalgija, hjemve, stesk po domove, koduigatsus, koti-ikävä, hiraeth, νοσταλγία, घर के बाहर रहने से खिन्न, heimwee, honvágy, kerinduan, cumhaidh, כאָומסיקנאַס, туга за батьківщиною, احساس غربت, dor de casă, homesickness, pangungulila sa bayan...

y tanta, no puede ser buena.

viernes, 12 de marzo de 2010

Digresor

No he escrito esta semana porque he estado atareada cumpliendo años. Pero como dice Inés, el plazo de una semana sigue abierto hasta que se cumplan 7 días.

La verdad es que tenía la esperanza de que Pedro me dedicara una de sus magníficas entradas en la azotea, con enlace y todo. Pero no. Va a ser que no.

Eh! Y no me quejo... lo que pasa es que echo de menos subir de vez en cuando y echar un vistazo mirando con sus ojos.
Sólo espero que no haya llegado ya el prólogo.