viernes, 5 de febrero de 2016

Sólo cuando el amor es excesivo es suficiente

Nadie dijo que querer fuera sencillo.
Nunca han prometido un amor fácil. Y si lo hicieron, mienten. Mienten en el amor. O en lo fácil. Y probablemente en las dos cosas.

Amar es... complicadamente  sencillo. Enrevesadamente fácil.

Es saber mirarse.
Así, mirarse.
Y contemplar.  Porque sobran palabras.
Es conversaciones de horas, en las que falta tiempo para hablar todo lo que queremos.
Amar a veces es desaparecer. Desaparecer dejando el corazón con el amado.
Es saber, con certeza absoluta, que aunque no da señales de vida, y parece que me tiene abandonada, yo soy la dueña de sus pensamientos, de sus sueños.  Y de su corazón. Que no se va a ir a ningún sitio sin el mío.
Amar es callar para hablar cuando me necesitan.
Amar es morir por dentro cada día para amar mejor. Y vivir.
Amar es no sentir nada. Nada en absoluto. Y aún así, seguir amando.
Amar es llorar. Y reír. Y cantar. Y tirarse de los pelos.
Amar es enfadarse. Porque no somos perfectos.
Amar es sentir dolor en el corazón. Dolor real . Dolor físico. Y aún así, sonreír.
Amar es ir de la mano.
Amar es ver que te acompaña, aunque sea de lejos.
Amar es procurar andar a su paso. O pedirle que frene.
Amar es un paseo. Compartir paraguas. Empaparse porque no hay más remedio.


Amar es rematadamente complicado.
Amar es aprender a vivir.

lunes, 27 de julio de 2015

He encontrado el mejor sitio para vivir y para morir.
Cuando encuentres el tuyo, no dejes que nada te lo arrebate. Defiéndelo con uñas y dientes. No lo abandones con una excusa idiota. Sólo hay un lugar así para ti, y si lo pierdes quizá no lo vuelvas a encontrar.

Yo he redescubierto el mío. A escasos metros de donde escribo hay una mujer, un portento de mujer, muriendo. Es una tristeza y una alegría a la vez. Cada aliento es un regalo. Cuando su respiración es más lenta se me encoje el corazón.
Se muere exprimida como un limón. O mejor, como una naranja dulce que da buen zumo.
A todas les ha enseñado algo. Yo no la conocí hasta hace tres semanas, cuando el cáncer ya no le dejaba hilar las ideas.
Pero me está enseñando una de las cosas más importantes de la vida: cómo hay que morir.

He encontrado el mejor sitio para vivir.

Ahora he descubierto que es, sobre todo, el mejor lugar para morir.

domingo, 3 de mayo de 2015

Nada

Si hubiera podido elegir, la habría querido como es.

Bajita, con un diente torcido, con sus patas de gallo.
Para poder abrazarla fuerte. Para ver esa sonrisa. Esa sonrisa que le llega a los ojos.

Si hubiera podido elegir, no le habría cambiado nada.

"Mi madre es el verso
que nunca escribí"


(Sevillana. Paco Coria, Juan Díaz)

sábado, 28 de marzo de 2015

Querría

Querría poder estar en Francia. Querría poder abrazar a la madre de Andreas Lubitz.

Un abrazo de esos largos, que hacen descansar, dejar por un momento una carga pesada en los hombros de otro. Y ser yo ese otro.
Querría poder consolar a unos padres que quizá ya no se pregunten por qué murió su hijo, sino qué es lo que ellos hicieron mal.
Querría abrazar a una madre que oye cómo los amigos de su hijo dicen que era un apasionado de los aviones y a las pocas horas defienden que estaba obsesionado con volar.
Querría consolar a una madre a quien ya nadie consuela. Abrazar a un padre que no puede llorar porque tiene que responder a las preguntas de la policía.
Querría poder consolar a una madre que no tiene consuelo. Abrazar a unos padres que saben que todo el mundo ha visto cómo la policía desvalija su casa.
Querría poder arreglar unos corazones que se rompen cada vez que ven la imagen de su hijo sonriente ante el Golden Gate.
Querría consolar a una madre que no sabe cómo consolar a 149 madres.

miércoles, 26 de junio de 2013

Palabras para mi pirata

El otro día se casó mi pirata preferido.

Una sonrisa radiante en el rostro.
Un leve temblor de piernas.
Un decidido paso al frente.
Un sí que resuena hasta que la muerte se lo lleve.
La alegría de saber que ahora es sólo la mitad de una sola cosa.


martes, 20 de septiembre de 2011

Las cosas de mamá

Cuando mamá pinta un cuadro huele... a los cuadros de mamá. Titanlux, papel, retales. No es como la cola de conejo; es diferente. Y en cierto modo, más agradable. Quizá porque no todos los días hay un lienzo en blanco sobre la mesa del comedor. Siempre hay telas pintadas y muy sucias, con rotos que el tiempo ha ido haciendo en caras olvidadas.
Los cuadros de mamá huelen distinto. Huelen a aventuras. A letras que comienzan cuentos, a músicas que hacen bailar. A colores imposibles que tienen vida propia. Son telas que visten de modernidad rostros antiguos. Son anuncios con banda sonora propia. Son violines y guitarras, floreros en un sombrero mejicano.
Los cuadros de mamá no son raros. Son mapas del tesoro, historias sin final para que cada uno pueda inventar el suyo.



Digresor, esto es lo que hacen tus fotos...