
Una de las cosas que he aprendido en las clases de periodismo (no, no soy periodista; cada día estoy más lejos de serlo) es que mucha gente no cree que exista la verdad. No digo toda porque yo soy gente y sí creo en ella. Es más: creo en la Verdad.
Hay poersonas que como "excusa" para pensar diferente te dicen : "ésa es mi verdad". Y mira, no. La verdad es una. Impepinable.
Puedes mirar desde el punto de vista que quieras. Muy bien.
Pero no me digas que ese punto de vista es la verdad. No cambies la parte por el todo, porque entonces, Pepa, te podré decir "¿Sabes? Para mí no eres Pepa; yo cuando te miro veo sólo tu nariz. Así para mí tú no existes como Pepa, porque para mí sólo eres nariz. No te vayas a enfadar: es mi verdad..."
Y Pepa, orgullosa de su nariz de perfil griego, me partirá la mía, no tan bonita, para mostrarme que su verdad es que también tiene puños.
Es su verdad, así que no me enfado.
Por cierto, todo vino por esa postal: es una idealización del paisaje del Bierzo, o un parque... o una prueba de rotuladores acuarelables...
Hay que vivil'lo!

